Christopher Thomas es granjero. Fue a la subasta a comprar animales para la granja. Christopher planeaba regresar a casa con un par de gallinas y cabritos, y quizás comprar un toro pequeño. No tenía intención de comprar un toro adulto, especialmente uno criado para la lidia, pero al verlo en la subasta, sus planes cambiaron.
El toro tenía una mirada muy triste, como si supiera qué futuro le deparaba. Quizás realmente comprendía lo que le esperaba.
Christopher no podía permitir que un animal tan grande y hermoso muriera solo por el entretenimiento público.

La vida cambió drásticamente. Christopher regresó de la subasta solo con un toro adulto. Los empleados de la granja se sorprendieron con la decisión de su jefe, ya que simplemente no había espacio en los cuartos de servicio para un animal tan grande. El toro cabía en el corral, pero no estaban reforzados para un toro grande.
Al principio, Christopher tuvo miedo, porque el toro era grande y estaba entrenado para la lidia. Sin embargo, el animal no mostró ninguna agresividad. El toro fue colocado en un establo temporal, llamado Fadien, y comenzaron las obras para construir un cercado permanente.

Un animal agradecido
Christopher siempre fue cuidadoso con su nueva mascota. Cuando el hombre entraba en el cercado de Fadien para limpiar, nunca le daba la espalda. A pesar de su carácter tranquilo, el toro estaba entrenado para pelear con una persona. Muchos toros criados para la lidia se distinguen por su alta agresividad.
Un día, el ganadero comenzó a trabajar, pero olvidó tomar precauciones. Christopher se apartó del toro y estaba limpiando el cercado cuando sintió que la cabeza del animal descansaba sobre su hombro.

El toro no intentaba mostrar agresividad, sino agradecer al hombre por haberlo salvado. A partir de ese momento, Christopher decidió no creer en los estereotipos y confiar en sus propios sentimientos, que le decían que Fadien no era capaz de ofender a nadie.