En la playa de St. Lucie en Florida, EE. UU., los nadadores notaron algo extraño.

Al principio pensaron que era una piedra, pero al acercarse vieron que se trataba de una enorme tortuga marina.

El gran reptil llevaba mucho tiempo atrapado entre dos rocas y había desistido de liberarse: su vida estaba llegando a su fin. Era urgente actuar.

Los voluntarios avisaron a las autoridades y, con la ayuda de la policía y los bomberos, lograron devolver a salvo al mar a la gran tortuga marina, una tortuga carey.

El animal estaba muy debilitado. Según el equipo de rescate del condado de Martin, pudo haber permanecido atascada durante horas.

La oficina del sheriff explicó que la preciosa tortuga hembra había salido a tierra para desovar y luego intentó regresar al agua por un estrecho sendero rocoso. Tras un tiempo, se debilitó al insistir en liberarse.

El equipo trabajó con un único objetivo: rescatarla de forma segura. Gracias a estos dedicados rescatistas, la madre tortuga sobrevivió.

Al depositarla en la arena, los rescatistas advirtieron que una de sus cuatro aletas estaba lesionada por la presión contra las rocas.

Esperaron hasta que la tortuga carey localizó el camino de regreso al mar. Fue un momento muy emotivo y todos se alegraron de haber salvado a la madre tortuga.

“La tortuga gigante fue devuelta al mar con éxito y sin incidentes”, escribieron los bomberos en su sitio web oficial.

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