Cómo transformamos la vieja silla desgastada hasta dejarla irreconocible. No puedo estar más contento: foto.

Cuando miré esta butaca, me di cuenta de que, aunque estaba en bastante buen estado, la tapicería dejaba mucho que desear. Probablemente, hasta los gatos del hogar no se quedaron indiferentes. Pero decidimos darle a esta butaca una nueva vida.

Primero la desmontamos y retiramos cuidadosamente la tela vieja, ya que nos iba a servir más adelante.

Luego, quitamos la espuma y las correas viejas, documentando cada etapa con fotografías para saber exactamente cómo volver a montarla.

Para mi sorpresa, la base de la butaca estaba hecha de haya natural, y no del habitual abeto. Todos los elementos de madera estaban en buen estado, salvo una pata en la que se detectó una grieta. La pegamos y la dejamos secar durante una mañana.

Mientras la pata se secaba, nos dedicamos a las correas para la base. Utilizamos cinta para muebles, usando en total 16 metros.

Después, con la ayuda de espuma y relleno sintético, creamos la base del asiento. La tela vieja sirvió como patrón para la nueva tapicería, a la que añadimos unos centímetros debido al cambio en el grosor de la espuma.

La clienta eligió una tela con un estampado geométrico, lo cual presentó sus propios desafíos, especialmente con los reposabrazos.

Una vez terminada la parte blanda, pasamos a los elementos de madera. Los tratamos con productos especiales y los lijamos.

En la siguiente etapa, todas las partes de la butaca se montaron de prueba para asegurarnos de que todo encajara correctamente, tras lo cual procedimos al acabado final de la madera con aceite encerado en tono nogal.

Reunimos todos los elementos y enviamos la butaca a su nuevo destino.

¡Y aquí está! La magnífica butaca ahora se integra armoniosamente en el nuevo interior.

¡Creo que hicimos un trabajo excelente! ¿Y vosotros, qué opináis? ¿Os gustaría recibir un regalo tan único para vuestro cumpleaños?

Понравилась статья? Поделиться с друзьями: