¡Miren lo que hicimos con una vieja cuna!

Un día, notamos en el jardín que alguien había tirado una cuna. Estaba desmontada: por un lado los laterales con barrotes, por otro el fondo con una tabla de contrachapado, y las piezas de la cabecera y el pie con bordes redondeados.

Alguien lo había dejado todo junto a los cubos de basura. Nos miramos: ¡Qué desperdicio! Y entonces surgió la idea: ¿y si hacemos un banco para el patio con esto?

Teníamos todos los materiales necesarios a mano. En el cobertizo había tornillos, un vecino tenía un taladro, y en el garaje encontramos pintura y barniz. Solo teníamos que juntar las piezas de la cuna y darles un nuevo propósito.

Primero tomamos la cabecera y el pie y los colocamos verticalmente: se convirtieron en los soportes laterales del banco. El fondo de la cuna lo fijamos entre ellos como asiento. Los lados con barrotes se usaron como respaldo.

Cuando terminamos la estructura, lijamos la madera, pintamos el banco de blanco y lo barnizamos para mayor durabilidad. Para hacerlo más cómodo, colocamos un cojín encima que nos regaló un vecino.

Ahora nuestro banco está bajo un árbol en el patio, y a todos les encanta sentarse en él. Y nosotros sonreímos al mirarlo, porque hace poco no era más que una vieja cuna que ahora ha comenzado una nueva vida.

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