En septiembre de 1969, en el pueblo de Rżawczik, en el distrito de Tisul, en la región de Kemerowo, se inició la explotación de yacimientos de carbón.

En una de las canteras, a una profundidad de 70 metros, se encontró un sarcófago de mármol de dos metros de altura.

El maestro de explosivos, Iwan Karnauchow, fue el primero en ver este objeto. Abandonó la mina e informó a la dirección sobre el extraño hallazgo.
Lograron sacar el sarcófago a la superficie, y de inmediato se congregó mucha gente a su alrededor.