Mayra Lizbet Rosales, mexicana de nacimiento, fue considerada en su momento como una de las mujeres más pesadas del mundo. En un momento dado, su peso alcanzó el récord de 500 kilogramos, ¡media tonelada!

Según la propia Mayra, estas cifras alarmantes no se debían a una enfermedad rara, sino a su amor por la comida rápida y su consumo descontrolado en enormes cantidades.
Sorprendentemente, Mayra estaba casada. Su esposo no solo no intentaba detenerla en este camino peligroso, sino que le traía diariamente otra porción de comida, como si alentara sus malos hábitos.

Sin embargo, un día, Mayra tuvo una revelación: entendió que no podía seguir así.
Decidió cambiar radicalmente su vida. Se sometió a varias intervenciones: extirpación del exceso de grasa y piel, así como una resección gástrica. Después de eso, perdió más de 200 kilogramos.
La comida rápida desapareció para siempre de su vida. Con la pérdida de peso, Mayra recuperó la capacidad de realizar actividad física.

Paso a paso, cambiando su estilo de vida y superando dificultades, logró alcanzar un peso de 92 kilogramos. Es simplemente increíble si recordamos que hace solo ocho años su cuerpo pesaba cinco veces más.
Se divorció de su marido, pero lograron mantener una relación amistosa. Hoy, Mayra es una mujer realizada, segura de sí misma, hermosa y, lo más importante, sana.

Y lo más sorprendente: incluso cuando pesaba media tonelada, todos sus órganos y sistemas internos seguían funcionando, a pesar de esa carga extrema.