Su esposo le dijo que se deshiciera del perro: «¡O yo o el perro!» Entonces ella publicó este mensaje, que dejó en silencio al hombre con quien había estado 25 años.

Si amas a los perros, hay pocas cosas que puedan separarte de tus queridos peluditos. Los animales adoptados, grandes o pequeños, se convierten muy rápidamente en miembros de la familia, quieras o no.

Liz Haslam tuvo un vínculo estrecho con cada uno de sus perros, y tenía muchos. Hizo un trabajo excelente rescatando bull terriers. Utilizó media hectárea de terreno para un pensionado canino junto a la casa de campo de dos dormitorios que compartía con su marido, Mike, en Barnham, Suffolk. Los perros a menudo habían sido abandonados o tenían problemas de comportamiento. Su organización “Beds for Bullies” puede acoger hasta treinta bull terriers a la vez.

Estos perros necesitan mucho amor y atención, tanto que Liz pasa hasta dieciocho horas al día cuidándolos, paseándolos y gastando cientos de euros en sus medicinas y tratamientos.
Harta de esta situación, Mike le dio un ultimátum según Express: o él o los perros.

Veinticinco años de matrimonio y un hijo de veintidós años no fueron suficientes para convencerle de que permaneciera al lado de ella y de los perros.

Para Liz la decisión fue sencilla: eran los perros, al cien por cien. No podía renunciar a lo que le hacía feliz y ayudaba a los animales que necesitaban su apoyo. Si ella no los cuidaba, ¿quién lo haría?

«No lo he vuelto a ver ni he sabido nada de él. Pensaba que después de veinticinco años debería saber que no planeaba abandonar a los perros», explicó.

«Llegó un punto en que ya no pudo más y quiso una vida más tranquila. Pero yo no estaba dispuesta a renunciar a ello, así que él decidió irse», añadió.

Se conocieron con dieciséis años y se enamoraron. En enero de 1991 se casaron, y Liz estaba convencida de que se casaba con el amor de su vida. Nunca imaginó que terminaría así.

Sin embargo, parece que recibió este desafío con positividad. Quizá perdió a su esposo, ¡pero puede seguir haciendo lo que la hace feliz!

Nunca obligaríamos a nadie a elegir entre su pareja y su pasión, ¡eso no sería justo! Creemos que Liz tomó la decisión correcta para ella y para los perros necesitados. Si tú también lo crees, ¡cuéntanos!

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